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Bienvenidos a la Página Web del Distrito #35 del Valle de San Gabriel California, El propósito primordial de este sitio web es mantener una vía de comunicación entre el Distrito y los 19 Grupos que lo conforman, además brindar información a tod@s

los miembros en A.A.

Solo queremos estar seguros de que tenga la misma oportunidad que nosotros tuvimos para alcanzar la sobriedad"

 Alcohólicos Anónimos®

  Distrito #35 de Servicios Generales,

Área 05, Región del Pacifico,

del Valle de San Gabriel.

DIRECCION:

15915 MAIN ST.

LA PUENTE, CA. 91744 

Sesiones de RSGs  

 Segundo y ultimo Lunes de cada mes,

de 7:30 PM a 9:30 PM

 Sesiones Internas   

primero y tercer Lunes (Estudio) de cada mes, 

de 7:30 PM a 9:30 PM

Estan todos cordialmente invitados.

 www.distrito35aa.org

ENUNCIADO


Alcohólicos Anónimos es una comunidad de hombres y mujeres que comparten su mutua experiencia, fortaleza y esperanza para resolver su problema común y ayudar a otros a recuperarse del alcoholismo.


El único requisito para ser miembro de A.A. es el deseo de dejar la bebida.
Para ser miembro de A.A. no se pagan honorarios ni cuotas; nos

mantenemos con nuestras propias contribuciones.


A.A. no está afiliada a ninguna secta, religión, partido político, organización o institución alguna; no desea intervenir en controversias; no respalda ni se opone a ninguna causa.


Nuestro objetivo primordial es mantenernos sobrios y ayudar a otros alcohólicos a alcanzar el estado de sobriedad."

Tercer Capitulo

“Algo más sobre El Alcoholismo”

La mayoría de nosotros rechazaba admitir que éramos verdaderos alcohólicos. En efecto, no es agradable para nadie pensar que mentalmente y físicamente se es diferente a los demás. No es entonces de extrañar que nuestras vidas de bebedores hayan estado marcadas por innumerables e inútiles tentativas para demostrar que podíamos beber como todo el mundo. Ésta es la gran obsesión de todo bebedor anormal: la idea de que algún día y él no sabe cómo llegará a beber razonablemente y a encontrar placer al hacerlo. Es asombroso constatar hasta qué punto puede persistir esta ilusión. Son muchos los que se aferraron a ella hasta las puertas de la locura o de la muerte.

Aprendimos a aceptar, hasta lo más profundo de nuestro ser, que éramos alcohólicos. Éste era el primer paso a tomar si queríamos liberarnos. La ilusión de que somos como los demás o que algún día lo llegaremos a ser debe disiparse de inmediato.

Nosotros, hombres y mujeres alcohólicos, hemos perdido la facultad de controlarnos ante el alcohol. Sabemos que un alcohólico verdadero jamás encuentra este control. Claro que sí, todos nosotros tuvimos, en un momento determinado, la impresión de que nos reponíamos. Pero estos respiros, generalmente cortos, eran seguidos por una impotencia todavía más grande que traía un abatimiento lastimoso e incomprensible. Estamos convencidos de que los alcohólicos de nuestra categoría somos presa de una enfermedad progresiva. A la larga, nuestro estado se agrava sin cesar, jamás se mejora.

El alcohólico es como el inválido que no tiene ya piernas: jamás las va a recuperar. No parece existir ningún tratamiento capaz de transformar en seres normales a los alcohólicos como nosotros. Hemos probado todos los remedios posibles, y a veces algunos nos han dado un momento de respiro. Más siempre les seguía la aparición de un estado aún más grave que los anteriores. Los médicos que conocen el alcoholismo están de acuerdo en que es imposible para un alcohólico convertirse en un bebedor normal. Quizás algún día la ciencia aporte tal remedio, pero hasta ahora esto no es posible.

A pesar de lo que podamos decir, numerosos son los verdaderos alcohólicos que no creen pertenecer a esta categoría. Ellos se dejan llevar por una esperanza engañosa y tratan por todos los medios de demostrarse que son las excepciones a la regla y que son, por consiguiente, bebedores normales. Estamos dispuestos a quitarnos el sombrero ante la persona que, habiendo demostrado una sola vez que era incapaz de controlar el alcohol, pudiese posteriormente consumirlo de manera normal. Sólo Dios sabe los numerosos y pacientes esfuerzos que hemos hecho por intentar beber ¡como todo el mundo!

He aquí algunos de los métodos que intentamos: Beber solamente cerveza; limitar el número de copas; nunca beber solos; nunca beber por las mañanas; beber solamente en nuestra casa; no tener alcohol en casa; no beber durante las horas de trabajo; beber solamente en compromisos sociales; cambiar de whisky a brandy; beber solamente vino; estar de acuerdo en presentar nuestra renuncia si llegábamos a emborracharnos en el trabajo; salir de viaje; dejar de salir de viaje; jurar o simplemente prometer que no volveríamos a beber; hacer más ejercicio físico; leer obras literarias adecuadas para encontrar motivación; pasar algún tiempo en una finca de reposo en el campo o en alguna clínica; estar de acuerdo en recibir tratamiento psiquiátrico. La lista podría aumentarse hasta el infinito.

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